Últimamente he vivido cosas que son tan normales para algunos, pero para mi no lo eran. Creo que mi vida se está arreglando, un paso tras otro, un día tras otro.
Hace un par de noches atrás hablé con el Carlos y me sentí pésimo, sentí que me iba a morir y que no podría salir de donde estaba. Y otra vez allí estuvo la Lita conmigo. Te juro que jamás había tenido a alguien tan... presente, ahí conmigo durante horas hablándome y tratando de tranquilizarme. Y al otro día a sacarme de mi cama, y me ayudó. Me hizo ver que aunque no estaba el Carlos, estaba todo el resto del mundo. Aún lo tengo todo, aún tengo mi vida, a ella, a ti, a mis amigos. Y me di cuenta que de a poco estoy aprendiendo a vivir MI vida. A disfrutar de todo lo que tengo, de toda la gente a mi alrededor, en el momento en que estén conmigo, todo lo que hacen por mi.
Incluso me di cuenta que para la gente en la U, hasta saludarme debería ser una lata. Pero no lo hacen sentir así. Creo que han sido capaces de ver que estoy tratando de arreglar mi vida, mi corazón, mi forma de ser, y no me han cerrado las puertas. Y eso lo agradezco y lo disfruto y ya no siento que todo está mal y que nadie quiere estar conmigo.
Me siento bien ahora, sé que volveré a caer en algún momento, porque necesito tiempo. Pero con todos, con toda la gente que me aprecia, sé que voy a aprender a quererme también, sé que voy a aprender que soy suficiente para mi, que no necesito a nadie más y que los demás están porque los quiero. No porque los necesito.
Tenemos que aprender mucho!
-L.
No hay comentarios:
Publicar un comentario